Decisiones comunes, corrientes, diarias...

La ropa que nos ponemos.

El programa de televisión que queremos ver.

El libro que podemos leer.

La noticia a la que prestamos atención.

Ir o no ir.
Comprar o no comprar.
Decir o no decir.
Comer o no hacerlo.
Mirar o no mirar.
Correr o no correr.
Si o no.
Lejos o cerca.
Claro o oscuro.
Alto o bajo.
Gordo o flaco.
Blanco o negro.
Grande o pequeño.
Moral o inmoral.
Divertido o aburrido.

Todas ellas decisiones cotidianas que pueden no tener una gran influencia... o quizás si, quizás sus consecuencias nos afecten ese día, o quizás esa semana, ese mes... durante una larga temporada... o quien sabe... quizás de por vida.
Hay decisiones impulsivas... esas que la mayoría de las veces salen mal... esas que muy a menudo no funcionan... esas que nos etiquetan como inmaduros ante otras personas... pero ahora yo digo:
¿Quiénes son los inmaduros?
¿Los impulsivos o los precavidos?
Porque es cierto que los impulsivos llevan a cabo acciones sin pensarlas... pero, y los precavidos? Ellos ni siquiera las llevan a cabo... dudan, piensan, reflexionan... Y el las oportunidades pasan y se pierden, y el tiempo se agota, y no hay forma humana de recuperarlo...
Porque posiblemente los impulsivos se equivocarán, se equivocarán y caerán y tendrán que levantarse para volver a caer, y así hasta agotar sus fuerzas, obteniendo experiencia en el camino, aprendiendo a amortiguar la caída y a coger impulso para levantarse.
Porque hay decisiones complicadas que necesitan ser meditadas, pensando en las consecuencias... pero sin demorarse demasiado, ya que el tren pasa una única vez y hay que aprovecharla.
Es difícil eso de tomar decisiones... ¿verdad?
Suerte que a algunos nos queda un largo camino que recorrer...

Aprendiendo a tomar decisiones ;)
No hay comentarios:
Publicar un comentario